Los abuelos eran seres sabios, y su sabiduría provenía tal vez de una fuente natural pues hace un siglo el acceso a la información en los pueblos y en el sector rural era prácticamente inexistente, por ende, todo el conocimiento se transmitía de forma oral y era alimentado de generación en generación basado en la experiencia o la observación directa de los actores, recordemos que así se escribió parte de la Biblia.
El hecho es que nuestros abuelos y quizás nuestros bisabuelos pronosticaban que la humanidad llegaría a los niveles extremos de descomposición en los que nos encontramos hoy con tendencia siempre a empeorar, es por ello que ante un evento violento o a alguna acción repudiable siempre estaba la frase “es que el diablo anda suelto” seguida de “y vendrán cosas peores dice la Biblia”.
En el pasado y un poco menos en el presente, el diablo siempre está asociado a lo maligno, a lo violento, a lo perverso y como principal figura de la maldad, tanto es así que se acuñó la frase, también de las abuelas, “esas cosas no son de Dios” para referirse a cualquier acto que se aleje de la bondad. Ahora bien ¿En qué momento soltaron al diablo? o si ya estaba suelto ¿Hoy es más malo que en el pasado? ¿Por eso se usa la frase “desatado” para significar que algo está fuera de control?




