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El Colegio Loperena, 80 años anidando sueños para convertirlos en realidades

Era el año de 1950 cuando de manos de mi padre el profesor ‘Poncho’ Cotes, me paseaba por los dormitorios, aulas y canchas o patios para jugar al fútbol y otros deportes. Comenzaba el día en el comedor para profesores y después de un apetecible desayuno con un grupo de amigos, vecinos de escasos seis […]

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Era el año de 1950 cuando de manos de mi padre el profesor ‘Poncho’ Cotes, me paseaba por los dormitorios, aulas y canchas o patios para jugar al fútbol y otros deportes. Comenzaba el día en el comedor para profesores y después de un apetecible desayuno con un grupo de amigos, vecinos de escasos seis años de edad, nos dedicábamos a la tarea de patear balones persistentemente sin agotar la paciencia de los profesores y alumnos que en aquellos tiempos hacían un solo equipo de discreción y respeto.

Con asombro observábamos a estudiantes y profesores quienes compartían  tanto el afecto y la tolerancia que muy pocos de esos niños de entonces alcanzábamos a distinguir con precisión quién era el profesor y quién el alumno.

De tanto escuchar las clases de mi padre pude darme cuenta que no solo la lengua castellana existía sino también otras como el latín y el griego y que toda verdad se defiende por sí sola.

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