La aparición en el escenario público de Naín Pérez Toncel, alias “El Bendito Menor” —peligroso criminal y líder de las autodenominadas Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), que delinquen en los departamentos de La Guajira y el Magdalena—, causa cada día más asombro e indignación.
Recientemente, se ha conocido un video divulgado a través de las redes sociales en el que presuntamente se aprecia al hombre más buscado por las autoridades en la costa norte colombiana. Lo inconcebible es que por este sujeto se ofrece una recompensa de mil millones de pesos; sin embargo, en lugar de estar escondido en lo más profundo de la selva, se le ve participando en desfiles de motocicletas, paseando por centros comerciales de la región e, incluso, conduciendo y saludando a presuntos miembros del Ejército en plena Vía Troncal del Caribe.
Esta clase de imágenes producen un profundo desconcierto en la sociedad, pero especialmente hacen crecer un interrogante ineludible: ¿por qué este delincuente se pasea con tanta tranquilidad sin inmutarse ante la presencia de la Fuerza Pública? ¿Qué explicación le deben las autoridades policiales y militares a la ciudadanía frente a esta grave situación?
