Por Valerio Mejía Araújo
“…para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para ustedes…” 1° Pedro 1:4
Todos nosotros poseemos cierta intuición en cuanto al cielo. Nuestra intuición nos dice que el cielo debe existir porque la justicia lo exige.
Hay tanta bondad aquí que no recibe recompensa. Tanta verdad aquí que pasa desapercibida. Tantas cosas nobles y hermosas que aquí nunca reciben reconocimiento. En forma instintiva, creemos que en algún lugar, de alguna forma, lo justo será vindicado.




