Una vez más, como lo ha hecho Fedegán durante décadas, el 39º Congreso Nacional de Ganaderos puso sobre sobre la mesa la consigna de que “la paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”.
Por ello, en mi intervención le planteé al presidente Petro, primero, que a pesar de las diferencias ideológicas, en el propósito de convertir al campo en prioridad de la política pública para hacer de Colombia una potencia agroalimentaria, es donde nos identificamos y donde podemos hacer causa común.
Segundo, que el Acuerdo firmado con Fedegán para facilitar la compra de tierras y acompañar el proceso, puede ser un gran piloto que parta la historia de la reforma agraria, más no de la que solo convierte a campesinos pobres sin tierra en campesinos pobres con un título de propiedad.




