Pareciera que después de las elecciones del 13 de marzo donde se definió el nuevo Congreso de la República y los candidatos de los partidos que se presentaron en las consultas para ganarse la candidatura oficial de cada una de ellas, a esta hora y con los resultados casi oficiales, muchos aún no han entendido lo que pasó; y peor aún siguen pensando con el deseo de tal forma que sus interpretaciones y sus propios análisis los logre convencer que los resultados no dicen lo que realmente gritan.
Estos resultados electorales están mostrando un rechazo absoluto a un liderazgo político que se resiste a aceptarlo, el apabullante triunfo de la consulta del Pacto Histórico y la pérdida de escaños tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes de los partidos de la coalición del gobierno Duque, muestran sin lugar a amagos que el país dará un inevitable viraje hacia el centro o centro izquierda para el próximo cuatrienio, y este hecho por sí solo tiene a la extrema derecha reaccionando torpemente usando la misma estrategia que venía usando en las consultas, mucho ataque al contendor y pocas propuestas al electorado más allá de un discurso anti izquierda que no está funcionando; veamos:
Para la consulta de la derecha en 2018 y con un gobierno relativamente aceptable como el de Juan Manuel Santos, quien usó como bandera su proceso de paz, y con un candidato joven, con buen discurso, bailarín, ejecutor de guitarra, hacia cabecitas y aun con el discurso fresco por la campaña del plebiscito que tenía a medio país indignado por dicho proceso, sacaron 5.968.501 votos, de los cuales el Partido Conservador, con Martha Lucía Ramírez, como candidata, obtuvo 1.538.882; y la consulta de la izquierda con un candidato en solitario, y con el estigma de ser amigo de Maduro y de ser el candidato de los que negociaban en La Habana y defendían a Santrich, sacó 3.369.040 votos.




