Por José Atuesta Mindiola
Al visitar en un fin de semana cualquier corregimiento de Valledupar, una de las cosas que más llama la atención es el alto volumen de la música en las cantinas, y desde tempranas horas empiezan a llegar jóvenes y adultos a las faenas del consumo de alcohol. Parece que no existiera horario limitado de atención al público; inclusive, hasta en los días de Semana Santa abren sus puertas.




