Terminó la decimosexta versión del Festival de la Leyenda Vallenata, y en medio de la alegría por haber sido los huéspedes de tan maravilloso encuentro, es el momento de revisar para mejorar, aún más.
El evento de los Willis parranderos evidenció la falta de mantenimiento del parque. La cita era a las dos y se dio inicio un par de horas más tarde, quienes necesitaron acceder a un baño se encontraron con unos espacios absolutamente sucios, con evidencias de un año sin limpieza y una desidia sinigual. Creo que es el momento de que la alcaldía decida qué piensa hacer con estas instalaciones.
No hace falta ser economista para constatar que estos años en que la Fundación dejó de ser la encargada han devaluado el templo sagrado, pero aún se puede recuperar. El último día es de resaltar que las personas encargadas cumplieron una excelente labor y los mantuvieron tan impolutos como las circunstancias lo permitían.




