Por ser ejemplarizantes como arquetipos que prestigian la naturaleza humana, es por lo que escribo esta columna–yo siempre interesado en lo esencial del hombre–, y si bien es cierto, los referidos no necesitan el reconocimiento que aquí les hago, si lo requiere la comunidad de la región Caribe, particularmente los departamentos de La Guajira, a cuya geografía pertenecen y, por obvia extensión, el Cesar.
Comienzo por citarlos según su prioridad en edad. Jorge Juan Bendeck Olivella y Amylkar David Acosta Medina. La primera caracterización que les observo es su nobleza de alma y fina perspicaz inteligencia. Y de esa fuente privilegiada de su ser, puesta al servicio, eficiente y ético, de sus congéneres, emana toda la personalidad que los constituye, en la que no encaja, lo baladí y ligero.
Desde muy jóvenes, Jorge Juan, de Villanueva; y Amylkar David, de Riohacha, se dedicaron a ejercitarse en la vida con una conducta seria, y están en lo mismo. Se esforzaron en ser buenos estudiantes y de resultados excelentes, profesionales liberales.




