Hoy retomo mi papel de columnista de opinión, ya que en los últimos meses, en EL PILÓN, solo han publicado mis memorias, que serán capítulos de mi libro que quiero publicar lo más pronto posible, si Dios lo permite, teniendo en cuenta mi avanzada edad y el dicho popular: hoy estamos, mañana no sabemos.
Asumir el rol de columnista de opinión es una responsabilidad enorme que siempre requiere conocimiento real de los temas que se exponen; no obstante, los columnistas de opinión, generalmente —algunos a menudo y otros, a veces—, somos proclives a invocar dichos, refranes, adagios, proverbios y aforismos (aunque estas invocaciones son consideradas sinónimos, tienen sus diferencias) con el propósito de reforzar la información de las opiniones, ignorando o a sabiendas de que siempre hay gente escudriñadora que cuestiona lo que lee, argumentando que nada es absoluto, también desconociendo o adrede que tampoco las excepciones de lo impugnado son infalibles. Lo más grave de estos desconocimientos a propósito es que generalmente los reclamantes no tienen la suficiente moral ni la ética, tampoco todos los columnistas de opinión.
Teniendo en cuenta lo antedicho, traigo a colación el significado de algunos dichos, refranes, proverbios, adagios y aforismos. Comienzo con el dicho ya aludido, “Hoy estamos, mañana no sabemos”. Este mensaje nos recuerda que nuestras vidas son frágiles, inciertas y pasajeras; es decir, ni el futuro ni el tiempo los tenemos asegurados; por ende, debemos aprovechar el presente de la mejor manera posible. “Quien vive en casa de cristal no debe arrojar piedras” es un refrán que advierte contra la hipocresía y la falta de autocrítica; es decir, no critiques a los demás por algo que tú también haces. “De tal palo, tal astilla”: este proverbio significa que los niños suelen parecerse a sus padres tanto en apariencia como en comportamiento.





