Un panfleto, que en realidad fueron varios, circularon por diferentes regiones del país, en la fecha de celebración del día de las madres; todos tenían el mismo cometido, generar angustia y crear el caos. Al final efectivamente sucedió.
Serias amenazas en donde las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia -AGC- decretaban un paro armado durante cuatro días y en un comunicado público, con un cordial saludo incluido, determinaban que ‘prohibían abrir negocios de ninguna índole’ y ‘movilizarse en ningún tipo de transporte’ y que en caso de no acatar estas prohibiciones las consecuencias podrían ser desfavorables, sopena de ser ajusticiado y/o declarado objetivo militar por esa organización.
Y comenzaron a partir de estos comunicados, las diferentes reacciones, unos con escepticismos, otros dudando de la veracidad de estos panfletos; otros más, la gran mayoría, con el temor que le asiste a la comunidad, el pueblo raso, ese que no tiene casa campo, ni penthouses, ni villas a donde irse a refugiar y pasar los momentos de crisis.




