‘A quién se le canta aquí, a quién se le dan las gracias, a los que vienen de afuera o a los dueños de la casa’, de esta manera los versos del pilón comienzan a brindarse y se esparcen en el aire como aroma natural, y generan en hombres y mujeres ese deseo incontrolable de bailar y de cantar.
Luego de esta versión 56 en la que se le rindió un especial homenaje a Luis Enrique Martínez, y en la que los visitantes y locales le dieron un nivel de marca mayor a este evento, es necesario hacer un pequeño balance y darnos un espacio para hablar del desfile de piloneras.
Hay que darle el reconocimiento a quienes han creído en este evento cultural; desde ‘La Cacica’ Consuelo Araujo Noguera, quien creyó en la iniciativa de ‘La Polla’ Monsalvo y en los personajes que conocían la historia de este hermoso baile y decidieron ponerlo en un sitial de honor hasta convertirlo en la llave de la puerta grande que abre el corazón del Festival de la Leyenda Vallenata, para que entren incluso aquellos escépticos que ven y resaltan más las cosas malas que las buenas. Para todos hay un lugar especial en este escenario cultural.




