Anunciaron la compra de tres millones de hectáreas de tierras, pero no especificaron la fuente de los recursos, no planearon el presupuesto ni derogaron las excesivas normas de adquisición y adjudicación de predios rurales.
Si hubiesen canalizado las convocatorias y ofertas de tierras a través de los municipios y las compras con recursos de regalías, hoy, estarían adjudicando los primeros predios.
Anunciaron 150.000 millones de pesos en subsidios para bajar las tasas de interés de los créditos al sector agropecuario, pero cometieron el error de direccionarlos a poblaciones según su condición económica, política y social. Lo lógico era enfocarlos a reducir los costos financieros de cultivos estratégicos, incrementar la productividad y la integración de los productores a los núcleos agroindustriales, para lograr economías de escala y mayor bancarización rural. Los algoritmos y fórmulas de los scoring de las entidades de crédito, no tienen en cuenta si el sujeto del crédito es afro, raizal, palenqueras, reinsertados, mujer, hombre o de comunidad LGBT.




