Por: Rodolfo Quintero Romero
Los dineros públicos son del público, de la gente, y, en las democracias elegimos a los gobernadores y alcaldes para que ejecuten esos dineros en proyectos que hagan realidad los derechos que la constitución nacional y el estado SOCIAL otorga a TODOS los ciudadanos.
Es decir, en teoría, ni los gobernadores ni los alcaldes pueden gastar los dineros públicos en lo que se les venga en gana, ya sea producto de sus buenas intenciones o de sus caprichos. Sin embargo, en la práctica suele suceder que los grupos con más poder en la sociedad se apropian de la mayor parte del presupuesto público con la complicidad de los gobernantes.




