En cada elección se juzga la democracia de una República. La ciudadanía al votar decide acerca de la calidad de la democracia de su república. El voto del ciudadano no solo elige a un candidato de su simpatía política a fin de que gobierne en su nombre asuntos de sus intereses, también evalúa la conducta de su partido o movimiento político que le sirve como instrumento en el que puede expresar su opinión, previa deliberación.
Las elecciones constituyen una especie de examen a un curso académico en el que se pasa al tablero a los estudiantes para medir el nivel y la calidad de la enseñanza que se imparte.
La democracia contemporánea vive en elecciones. Las elecciones son el camino que ha construido la sociedad democrática para fundamentar y fortalecer un orden justo, por tanto, las elecciones son el oxígeno para la democracia. Sin elecciones, no puede vivir la democracia, y de la calidad del ambiente previo a las elecciones depende la fuerza de la democracia, y se requieren ciudadanos y demócratas.




