La democracia es una forma de gobierno. En el mundo contemporáneo, la democracia es representativa, no es una democracia directa, y en consecuencia, se gobierna mediante un conjunto de instituciones y de reglas formales y sustanciales determinadas en el ordenamiento jurídico por el Estado de Derecho. La democracia representativa enseña que se gobierna por autoridades e instituciones que deben respetar las formas preestablecidas en el Estado de Derecho. Insisto, es una forma de gobierno representativa.
La democracia, la representativa, no existe otra en la sociedad occidental contemporánea, por tanto, le exige a los gobiernos que administren la cosa pública sometiéndose sus gobernantes a las reglas del Estado de Derecho. Y, es el Estado de Derecho el escenario natural de la democracia contemporánea. Por ser la democracia representativa una forma de gobierno sometida al derecho, un poder limitado por el derecho, las autoridades tienen el deber de gobernar dentro de los límites.
Democracia contemporánea y Estado de Derecho van de la mano. No se puede gobernar democráticamente por fuera de las reglas del Estado de Derecho. El filósofo alemán Gustav Radbruch, en su ensayo “Relativismo y Derecho” enseña que: “La democracia es con certeza un bien loable, pero el Estado de derecho es como el pan diario, como el agua para beber y el aire para respirar, y lo mejor de la democracia es precisamente esto, que sólo ella es apropiada para garantizar el Estado de derecho”. En otras palabras, sin democracia no existe Estado de Derecho y sin esta no existe aquella.




