“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. Salmos 32,8. En ocasiones tenemos que tomar decisiones importantes y no sabemos qué hacer.
En la vida, tratamos de tomar decisiones basadas en nuestras apreciaciones de las circunstancias y condiciones que nos rodean. Sin embargo, creo que el sentir de Dios es que, obtengamos dirección atendiendo a las cosas de arriba, no a las cosas de afuera.
Dios quiere que recibamos dirección en la vida, contemplando su belleza, disfrutando de su majestad y esplendor; y así, seamos guiados por él mismo y no por nuestras percepciones del entorno. Cuando tomamos decisiones basadas en datos externos nos volvemos termómetros de la sociedad: solo reflejamos las fuerzas naturales que determinan nuestro destino. Pero, cuando tomamos decisiones basadas en la dirección y guía del Señor, nos volvemos termostatos de la sociedad: influyentes e intencionales a través de la capacidad de regular el ambiente y así cambiar las circunstancias.




