En los últimos meses al caribe colombiano le ha tocado ver escenas dignas de una película de Hollywood, la guerra entre mafias pasó del sicariato a grupos de asalto, personas muy bien entrenadas, ágiles y formadas para operaciones especiales.
El año anterior el norte de Barranquilla fue el escenario de un episodio aterrador, miembros de una familia conocida como los Vega Daza fueron atacados por un sujeto que penetró en la vivienda después de abrir un hueco desde un centro comercial adyacente a la casa de su blanco, cayó disparando a todo lo que se moviera descargando cada arma que portaba y saliendo sin dejar más que la sangre derramada de sus víctimas: padre e hijos.
Valledupar también se estremeció el pasado mes de enero con un atentado con características inéditas en esta ciudad, frente a la empresa DPA salió un hombre con chaleco antibalas y arma de largo alcance y disparó tranquilamente contra una camioneta que esperaba el verde del semáforo, los dos jóvenes chofer y el pasajero a su lado murieron por los proyectiles disparados por todo un experto, basta ver los videos, se nota la forma como el tirador se para, cómo toma el arma y se mueve cuidando cada ángulo para no dejar escapar su objetivo.




