Con frecuencia ocurre. Si una mala noticia se vuelve habitual, termina por ser parte del mobiliario, del día a día, por más espantosa y desgarradora que sea.
Para la muestra un botón. Valledupar, entre las ciudades de Colombia, es de las de mayor desempleo y nivel de informalidad (vivir del rebusque). Qué vergüenza. Cuando la noticia se toma los medios se describe en cifras y porcentajes; los dígitos decoran y esconden el salvajismo del infierno en la tierra. “Que el desempleo es del XX%, que la informalidad es del XX%”. Esa trivialidad numérica e insensible es como si el médico nos dijera, entre chistes y risas, que llevamos una enfermedad terminal. Y Valledupar… se acostumbró a su grave enfermedad, y se acostumbró a la congoja, pero sin tomar medidas. Abandonamos el futuro aun cuando hay salidas. Sí, las hay. Créanme.
Para no perder la tradición de los datos, yo les doy dos: i) Si quisiéramos reunir a todas las personas desempleadas en Valledupar, tendríamos que llenar todo el parque de la leyenda vallenata y el estadio Armando Maestre Pavajeau. ii) y si quisiéramos reunir todas las personas que viven del rebusque, del día a día, en Valledupar, necesitaríamos 6 parques de la leyenda para poderlas juntar. ¿Grave? No da ni rabia ya, solo incansable tristeza.




