¿Hace cuánto venimos quejándonos de la inseguridad en Valledupar? ¿Hace cuánto se volvió este tema la primicia de todos los medios? ¿Hace cuánto escuchas que el desempleo está por las nubes, al igual que el nivel de pobreza? ¿No te ha pasado que tomas el periódico o sintonizas la radio y lo único que escuchas es que en Valledupar todo anda mal? El alumbrado público, la recolección de basuras, el servicio de luz y de agua, el tránsito, las vías, el precio de los alimentos, etc.
Sí, hay desesperanza, hay miedo, hay caos, hay rabia. Estamos sentados sobre un barril de pólvora… y la mecha a punto de encenderse.
No nos echemos mentiras. Estos problemas no son producto del azar, ni de la mala suerte, y menos de los errores ‘inocentes’ de alguien. Las cosas no pueden seguir tapándose, comportándonos como el gato, que le echa tierra a su propia mierda. Lo que ha sucedido es consecuencia de la mala fe de quienes nos han gobernado, conjugándose muchas veces la falta de preparación con el gobernar en cuerpo ajeno, debiéndole el oro y el moro a quienes han financiado su campaña. Nadie que hipoteque su libertad puede gobernar bien. Y tampoco puede hacerlo quien no tenga la preparación y la experiencia ejecutiva.




