Por: José Romero Churio
La ausencia de esta columna por dos semanas consecutivas se debió a mi traslado a la capital del país, acompañando a mí esposa en busca del mejoramiento de su salud que, afortunadamente, con intervención quirúrgica subespecializada y la bondadosa voluntad de Dios ya se encuentra en franca recuperación.
Durante el transcurso de mi estancia en Bogotá pasaron cuatro sucesos trascendentales, no sólo para mí sino para gran cantidad de gente. Uno de estos acontecimientos fue la elección de un cardenal argentino como Papa en remplazo de Benedicto XVI, siendo el latinoamericano que en más de dos milenios de historia del catolicismo alcanza tan alta jerarquía, además el segundo no europeo, ya que el apóstol Simón Pedro, considerado como el primer Papa designado por Jesucristo nació en el continente asiático, lo que ha generado enorme alegría en los feligreses de la religión católica, especialmente en Latinoamericana, cuya población en su mayoría es católica.





