Por Rosendo Romero Ospino
“Cuando los poetas se van dejan una estela de versos tras de sí…”
Hay un poeta vallenato en Estados Unidos, uno en Bogotá y dos en Bucaramanga. No son sencillamente compositores, son poetas consumados, magos de la palabra, ungidos por las musas celestiales y reconocidos por los corazones vallenatos que aman la vida y a Dios dador de esta maravillosa bendición que emana de los ríos, las montañas, la brisa, los cultivos, los pájaros al amanecer y las noches de estrellas conectadas con la risa de nuestras mujeres.




