¡Qué cosa más pesada es llevar un nombre que se ha vuelto famoso!, pensamiento de Voltaire que reafirma la vida deplorable de las celebridades, envueltos en escándalos que comprometen el honor de las personas, muchas veces víctimas de francotiradores de la calumnia.
Más que la fama que logran forjar, son seres humanos, de carne y hueso, vulnerables al ataque a mansalva que ignora el costo del esfuerzo y la disciplina para surgir, triunfar y saber explotar esos dones y oportunidades que a cada mortal le da Dios.
Esa fama hay que cuidarla para evitar el menor asomo de duda, porque sabido es que la integridad del hombre no se mide por sus profesiones sino por su conducta, y no es la profesión la que dignifica a la persona, sino la persona la que dignifica a la profesión.




