No se puede negar que actualmente en Colombia, el delito en toda su dimensión y modalidades se ha incrementado; el sistema judicial del país no lo contrarresta ni enfrenta, agudizando la crisis de innumerables problemas que padece la sociedad; crisis que no se puede tapar con ningún argumento, afectando la seguridad física y emocional de sus habitantes.
Considera la opinión que el sistema judicial colombiano no da la talla ante tanta delincuencia. El delito, día a día se multiplica, los protagonistas, delincuentes que reinciden en las calles y desde las cárceles; los primeros con libertad provisional, condicional y hasta con restricción domiciliaria, los segundos, ingeniando y perfeccionando su iter criminis.
Se captura al delincuente por cualquier delito en flagrancia, el pero aparece, el capturado está violando la restricción domiciliaria, que hace poco le fue concedida por otro o el mismo delito. Una papa caliente para las autoridades judiciales.




