La actual combinación de hechos económicos revela que estamos ante una “tormenta perfecta”, con cifras contradictorias. Un crecimiento sin antecedentes de 8,5 % el primer trimestre, una inflación de 9.23%, tasas de interés al sector financiero de 8%, y una devaluación del 16%.
Nuestra situación es similar a lo ocurrido en otros países, dónde se ha disparado la inflación por la guerra de Ucrania, la pandemia y las dificultades logísticas por la crisis de los contenedores.
La inflación en Colombia está jalonada por alimentos y productos básicos, y contrasta con la dinámica positiva del crecimiento económico apoyada en una confianza empresarial. Todos los indicadores son positivos, pero se ha encarecido el crédito para hogares e inversionistas. El reto del Banco de la República es controlar la inflación sin afectar la reactivación y el crecimiento económico.




