“Oísteis que fue dicho… Pero yo os digo…” San Mateo 5,38. Todas las iglesias, denominaciones y grupos religiosos tienen una hoja de ruta que orienta en lo espiritual y normativo; en cuanto a las creencias, allí se establece lo que se debe aceptar como verdad absoluta o dogma de fe.
El problema consiste en que muchas veces dichas normas están por encima de las establecidas en las Sagradas Escrituras.
Las creencias crean convicciones, las convicciones producen acciones y la repetición de las acciones crea hábitos que se convierten en costumbres. Jesús enseñó que las costumbres cristianas deben ser consecuentes con el estado interior del corazón.




