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Conectando a través de nuestras emociones

Lo más valioso es que al final del día, podamos abrazar la complejidad de nuestras emociones y reconocer que todas son legítimas e importantes. No hay que luchar contra ellas o juzgarlas.

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Esta semana, mientras caminaba por los centros comerciales de la ciudad para reuniones de trabajo, me encontraba con las interminables filas frente a los cines para ver la esperada ‘Intensamente 2’, una película animada que refleja las emociones como personajes vivos que interactúan dentro de la mente.

Estrenado hace unos días, este relato cinematográfico no solo entretiene, sino que también ofrece una profunda lección sobre la complejidad de nuestras emociones. Presenta la historia de una niña guiada por Alegría, Tristeza, Furia, Temor y Desagrado, ahora enfrentándose a la pubertad y las complejidades sociales que conlleva, no solo por los cambios físicos, sino también por la introducción de nuevas emociones como la ansiedad, la envidia, la vergüenza y el tedio.

“Intentamos, pero a veces solo podemos hacer lo mejor que podemos”. Esta frase tocó todas las fibras de mi ser, porque no es fácil conocernos y mucho menos entender nuestras emociones. Es increíble cómo hay largas filas para ver una película que es el diario vivir de nuestra sociedad actual, donde nos esforzamos por mantener una imagen positiva y por ser comprensivos con los demás. Sin embargo, la realidad es que nuestras emociones son variadas y a veces impredecibles.

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