Esta semana estuve dictando una charla sobre política de crédito agroindustrial a estudiantes de la facultad de economía de la Universidad de los Andes, y me llamó mucho la atención el gran interés de los jóvenes en los negocios de producción, transformación y comercialización de alimentos.
En realidad, no entiendo por qué en las principales universidades privadas del país, no existen facultades que ayuden a formar profesionalmente a los jóvenes en desarrollo de negocios agroindustriales y comercio internacional de alimentos, teniendo una enorme demanda laboral en estos sectores, por aquello de la globalización de la economía.
Además, de motivar a los jóvenes a crear empresas y nuevos emprendimientos tecnológicos, aprovechando el boom de la IA y el internet de las cosas. Igualmente, sucede en los colegios privados de las ciudades capitales. La mayoría de estos jóvenes se vinieron a enterar del algodón, la cebada o el cacao, por los copitos Johnsons, las cervezas y el chocolate. Los pocos que se vinculan a estos agros negocios, lo hacen por tradición o herencia familiar.




