Tal vez el principal cuestionamiento que se les hace a los que aspiran a ocupar los cargos de elección popular para el congreso, es que una minoría por no decir que ninguno, estén planteando una agenda que puede ser analizada y usada como elemento para decidir si votamos o no por ellos y sus partidos, esto por supuesto va más allá de un enorme despliegue publicitario que raya en la contaminación visual y auditiva y ante este panorama el ciudadano los sigue viendo con absoluta desconfianza.
Esta situación de desconexión entre el elegido y sus electores no es nueva ni exclusivo de nuestros aspirantes, podría decirse que es una regla generalizada que muestra un panorama oscuro sobre los verdaderos objetivos que hay para acceder al poder del Estado, por eso, esta columna más que una crítica es una invitación abierta a nuestros aspirantes para que empiecen a cambiar esa percepción ciudadana hacia ellos.
Los doce gremios que participamos en el CIDC (Comité Intergremial del César), avanzamos en un objetivo conjunto y es el de lograr que el estado, representado en los entes territoriales departamentales y municipales se puedan alinear a las soluciones que desde los gremios se plantean puesto que al final somos los que articulamos desde cada uno de ellos a todo el aparato productivo del departamento, por ende es de absoluta prioridad que este matrimonio estado-empresa privada se vuelva indisoluble.




