Por Luis Augusto González Pimienta
Ante los últimos hechos violentos las autoridades están desconcertadas. Son frecuentes las escenas de apuñalamiento entre seguidores de diferentes equipos de fútbol, solo por portar la camiseta rival.
Desde la antigüedad los hombres han corrido detrás de una esférica para satisfacer una necesidad lúdica. Le cupo a los ingleses el honor de reglamentar este deporte tal como se lo conoce hoy, pero también les cupo el deshonor de verlo enfrentado al vandalismo cuando de su seno surgieron los “hooligans”. Esto ocurrió por los años ochenta, fue superado, pero el ejemplo cundió por todas partes.




