Por Jairo Franco Salas
Muchos piden a gritos que los conductores borrachos vayan a la cárcel y purguen altas penas por las lesiones personales y homicidios que causen; que no se consideren homicidios culposos, que sea una conducta agravada, un delito doloso.
Campañas como el conductor elegido a quien se le entregaban las llaves del vehículo, que no se emborrachaba no han dado resultados, utilizar transporte público luego de ingerir licor, igual.




