Por Gustavo Cotes Medina
El ejemplo que estamos viviendo por el fallo adverso de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, respecto al archipiélago de San Andrés y Providencia, nos abre los ojos e impulsa a Colombia en la búsqueda de un blindaje en la ONU al proceso de paz con las Farc, para reducir al mínimo la posibilidad de que la Corte Penal Internacional- CPI- interfiera en el propósito fundamental de terminar el conflicto armado.
Debemos buscar la forma que en el mundo se respete la soberanía jurídica del país para definir los mecanismos de investigación y juzgamiento de más de 50 años de guerra donde ya hemos identificado en forma preliminar el aporte macabro de 250.000 muertos y 5 millones de desplazados.




