COLUMNA

‘Bechita’

Fue ‘Bechita’ junto con Adelaida de Castro, Socorro Araújo y Orlando Velásquez, los pioneros de la bacteriología moderna en esta ciudad, que reemplazaron a ese apóstol de esa profesión llamado Rafael Soto Fuentes. 

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Fue el hogar de don Pepe López y Belén Iriarte, un centro de buenas costumbres en la hidalga población de Urumita, para la época corregimiento de Villanueva, donde él cultivaba la literatura y conocimientos culturales y ella, más conocida por sus virtudes como ‘La Tía Belén’, dispensaba bondad y buenos servicios a todos los que por una u otra razón los visitábamos.

En ese hogar pleno de dulzura y lleno de amor nació Betsabé López Iriarte, fallecida hace pocos días, más conocida como ‘Bechita’ y en sus más allegados ‘Becha’, quien heredó las virtudes de sus padres y las acrecentó y pulió con la educación académica, pues a muy temprana edad fue enviada a Bogotá y en la prestigiosa Universidad Javeriana obtuvo el título de bacterióloga, profesión que desde sus inicios ejerció en esta ciudad con idoneidad, sabiduría, amor, honradez y desprendimiento.

Su laboratorio, que no he podido saber el nombre, pero que no hace falta, pues todo el mundo lo identificaba con su dulce apelativo ‘Donde Bechita’, que funcionó primero en la carrera Octava con 16 A, locales de la familia Saad Fraija, después en las modernas instalaciones construidas por su paisano y pariente el doctor Raúl López Araújo, donde hoy funciona la prestigiosa Universidad Udes y posteriormente en el edificio Santo Domingo, donde sus familiares Villazón Gutiérrez le arrendaron un cómodo local y por último en su residencia en el lujoso barrio Novalito, permanecía abierto a toda hora para prestarles sus servicios, pagos o gratuitos a quien a él acudiera.

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