El gremio de la educación superior se encuentra alarmado por los hechos que se dieron con motivo a la elección del nuevo rector de la Universidad Nacional, la institución pública educativa más importante del país. No obstante, esta situación de triquiñuelas internas e intervención gubernamental no es muy novedosa para quienes hemos participado o seguido un proceso electoral en cualquier universidad de provincia.
Es tan compleja esta situación, que si el fin de semana usted buscaba alguna información en https://www.universidad.edu.co/ la ventana emergente con la que se encontraba era un obituario por la muerte de la autonomía universitaria en Colombia. El resumen más sucinto es: el concejo universitario eligió el día 27 de abril a José Peña y no al favorito de las consultas y del Gobierno nacional, con sus consejeros a la cabeza. Con el argumento del respeto por la autonomía universitaria, se aceptó renuncia y se cambió una representación de los estudiantes.
Con la nueva consejera se organizaron nuevas mayorías y eligieron a Leopoldo Múnera con el apoyo de las dos estudiantes, los representantes del presidente y la ministra. Hoy, el de los afectos del Gobierno nacional, que ganó la consulta estudiantil y profesoral está en la silla del rector. En consecuencia, hay múltiples renuncias, demandas y especialmente acusaciones de injerencias indebidas.




