Por Raúl Bermúdez Márquez
A los cesarenses y guajiros nos gustó la designación de Amilkar Acosta Medina como nuevo ministro de Minas y Energía. No le pasa lo mismo a algunos connotados representantes de sectores de la economía que se benefician del actual modelo minero-energético basado en la titulación de los recursos mineros del país a particulares o a compañías multinacionales que los extraen, los exportan y nos dejan un ínfimo porcentaje en la modalidad de “regalías”, como si eso realmente fuera un regalo.
La preocupación estriba en que la posición de Amilkar, en el Congreso, en el Partido Liberal y en distintos escenarios académicos, ha sido de manera franca, radical y muy argumentada, contraria a la entrega con muy pocas contraprestaciones y sin generación de valor agregado a recursos no renovables como el carbón, el gas y el petróleo.




