México tiene una creciente demanda de crudo pesado como el “Maya” de menor rendimiento para producir gasolina y diésel. Llenaría el vacío con la nueva planta Deer Park en Texas que pretende comprar. Pemex es una de las petroleras más endeudadas del mundo y su calificación crediticia la considera una empresa poco atractiva y débil financieramente.
López Obrador ha explicado que no aumentará la deuda del país, porque se financiará con recursos propios del Banco de Desarrollo Mexicano. Sin embargo, esta discusión es estrategia del momento electoral, y el atractivo para el pueblo es evitar incrementos en el precio de gasolina, con impacto directo en el electorado. De todas maneras, la refinería que se compraría tendría una utilización de más de 30 años. México tiene 8 refinerías para producir 1.3 millones de barriles/día para abastecer el total de la demanda mexicana. Para comparar, Colombia produce 750.000 barriles/día en dos refinerías.
México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en materia de emisiones de dióxido de azufre, lo que obviamente choca con las advertencias de Greenpeace para futuras instalaciones de generación de energía. Los analistas consideran que se debe estudiar la conveniencia de asociaciones privadas y además bajar la carga fiscal.




