Por Ricardo Gutiérrez
Años después de la frustrada presentación de Juancho Polo en el Festival de la Leyenda Vallenata en 1972, en el que no alcanzó a llegar a la final, pude constatar que este legendario acordeonero y compositor, se inscribió nuevamente en 1975 ante la oficina de Turismo del Cesar, entidad que en aquel entonces organizaba el Festival Vallenato, para participar como acordeonero profesional el 28 de abril de ese año, en la Plaza Alfonso López, pero como no podía llegar en esa fecha, sino al día siguiente, les comunicó a los organizadores por medio de un telegrama: “Imposible viajar, sigo esa" Juancho Polo.
Esta lacónica comunicación me motivó a indagar lo relacionado con la personalidad y los aspectos de la vida de este humilde hombre que con su vivaz inteligencia compuso canciones en las que no sólo narraba lo que le acontecía a través de asombrosas melodías sino que nos transporta al escucharlas a un mundo más allá de lo material.




