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Algunos pecados de la “paz total”

El primer pecado es no entender que los violentos solo se desarman cuando concluyen que el costo de la violencia es mayor al de desmovilizarse.

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El primer pecado es no entender que los violentos solo se desarman cuando concluyen que el costo de la violencia es mayor al de desmovilizarse.
Lo que de ninguna manera puede hacerse, segundo, es lo que este gobierno ha hecho con la Fuerza Pública: debilitarla, arrasar con sus mandos, disminuirle el presupuesto, generarle inseguridad jurídica y negarle apoyo a las unidades que lo necesitan bajo ataque de los violentos.


Darle ventajas estratégicas a los violentos, tercero, es mortal para “la paz”. Lo ha hecho Petro en varios campos. Resalto tres: renunciar a los bombardeos aéreos y desmantelar las estructuras de inteligencia, los dos factores compartidos que favorecen a las fuerzas armadas en comparación con los bandidos; el cese del fuego debe ser un punto de llegada y no de partida porque, por definición, hace imposible presionar militarmente a los violentos; finalmente, la política de Petro en materia de narcotráfico garantiza que los violentos no solo mantengan intactas sus fuentes de financiación sino que incrementen sus ingresos.


Aunque hoy no hay ningún grupo violento que no sea mafioso, cuarto, pretender tratar igual a los narcos puros y al Eln es un grave error. Ni son lo mismo ni la Constitución y la ley permiten tratarlos de la misma manera. Este punto vital requiere profundización en otra columna.

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