Cuando recientemente se informó, que está abierta la licitación pública para la construcción de la segunda fase de la Universidad Nacional de Colombia, sede La Paz, se evidenció, una vez más, la fortaleza que ha venido tomando en el departamento del Cesar, la universidad pública de mayor relevancia académica en el país.
Dicha situación la traigo a colación, para recordar a las nuevas generaciones de Cesarenses y Valduparenses, que cuando se habla de la sede de La Paz de esta universidad, necesariamente se debe hacer referencia al nombre del doctor Alfonso Araújo Cotes. No se debe olvidar que la primera fase de la construcción de esta sede, evidenció serios problemas en términos de avances en la ejecución contractual, del cumplimiento de los plazos y de la terminación de la obra; fue precisamente frente a estas situaciones críticas cuando por iniciativa de la Contraloría General de la República se conformó en mayo del 2017, con todas las formas, una veeduría ciudadana que presidió Alfonso Araújo Cotes.
Veeduría cuya finalidad, como lo resaltó las páginas de este periódico: “estaba dada en lograr que el contratista avanzara en la obra y la concluyera; pero más importante aún que los recursos del Sistema General de Regalías comprometidos prestaran por fin una utilidad pública”.




