En un periodo de 30 años han irrumpido con mucha fuerza el crecimiento poblacional, la globalización de la economía y la crisis climática. En Valledupar, estos acontecimientos han sido enfrentados por dirigentes políticos sin visión, ambiciosos y vanidosos, y con sello propio para certificar mayor incredulidad por la actividad política y desconfianza en la gestión gubernamental.
La inobservancia o la ignorancia supina o creer adrede que la ciudad es todavía de casitas de bahareque y no un sistema en constante evolución, ha sido una constante en los exalcaldes de los últimos 30 años que ha tenido Valledupar, ni siquiera el desarrollo tecnológico y las posibilidades que brinda la interconectividad han sido suficientes para comprender las necesidades del territorio y las tendencias desarrolladas a nivel global en materia de movilidad, transporte, seguridad y crecimiento poblacional. Esa herencia la disputa el alcalde Mello Castro.
Varios autores investigadores de desarrollo urbano coinciden en que las ciudades están en una encrucijada y se enfrentan a desafíos históricos planteados por el crecimiento demográfico, el cambio climático acelerado, la creciente desigualdad y con demasiada frecuencia una habitabilidad deficiente.




