Le corresponde al alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco, notificar al comandante de la Policía Metropolitana, Germán Gómez, el desmonte de las barricadas que tienen en las calles de la ciudad, sencillamente porque no prestan ningún beneficio y porque estorban la movilidad.
Mis consejeros periodísticos Tíochiro y Tíonan ya habían tocado el delicado tema y denunciaron que, mientras la Policía Metropolitana se refugia de noche en su antiguo comando (barrio Doce de Octubre), en el CAI del barrio Garupal y la carrera 9 cerca de la glorieta ‘Pedazo de Acordeón’, la gente tiene que hacer malabares para no ser atropellada por un carro, porque la Policía cierra media calle sin razón, lesionando los derechos del ciudadano. Además, cierran el acceso a la Galería sin dejar por donde caminar, en el centro de la ciudad.
Eso lo sabía el saliente comandante Alex Durán, pero se hizo el de los “oídos sordos”. La ciudadanía espera que el alcalde Ernesto Orozco y el nuevo comandante Germán Gómez corrijan lo que tengan que corregir para evitar nuevos contratiempos.
Lo del barrio Garupal, en donde funciona un CAI, es inaudito, descarado y atrevido; violan flagrantemente toda disposición legal. En esa esquina del parque Garupal los policías se regodean —no se sabe si lo hacen de maldad o por omisión—, pero las 24 horas la vía está semicerrada resguardando carros de civiles, usando la mitad de la vía que taponan con barricadas. “Eso sí, nadie les puede contradecir ni censurar”, dijo un vecino del sector.
Por dicha insolencia, los accidentes de tránsito y peloteras entre los conductores son el pan de cada día, pero nadie hace nada. Entonces, le toca a usted, señor alcalde Ernesto Orozco, “arreglar esto”.
Pero no solo es ahí en Garupal; también sucede al salir del ‘Pedazo de Acordeón’, diagonal al esperpento y obra que se robaron, ‘La Casa en el Aire’. Por ahí la Policía monta barricadas de noche y de día. Además, el mismo lugar —según las denuncias— se ha convertido en el principal sitio de soborno de agentes de tránsito y de policías.
La ciudadanía le pide al alcalde que asuma y ponga en práctica su eslogan de campaña y arregle ese mal que requiere pronta solución. Le recuerdo también al alcalde y al nuevo comandante de la Policía que todas las noches, a partir de las ocho, la Policía se acuartela en su vieja sede de la ‘Calle del Cesar’ (barrio Doce de Octubre) y cierra las dos calzadas de la avenida hasta la madrugada. Así, la vía queda amurallada y sin paso para transitar con libertad.
Mis consejeros consideran que cerrar esa importante avenida del sur de la ciudad es una afrenta contra las familias que residen en ese sector. Ellos deben transitar por otras vías alternas que no tienen señalización. Incluso, por el sector han intentado atracar a varias personas porque los desvíos son por calles solas y oscuras.
Los parapetos para tapar el tráfico vehicular y peatonal son inauditos. Incluso, un ciudadano cualquiera no puede hacer uso del cajero automático que funciona en el antiguo comando porque la Policía no lo deja. Es más, es “prohibido” estacionar un vehículo para hacer una transacción o hacer compras en la droguería o en otro sitio público del sector.
De todas maneras, son excesos que el comandante de la institución en Valledupar, coronel Germán Gómez, debe corregir, porque está en contravía del espíritu institucional, que es defender y cuidar los bienes y la integridad de los ciudadanos para que se movilicen libremente, sin atajos ni barricadas. Alcalde, por favor, “arregle eso”. Hasta la próxima semana.
Por Aquilino Cotes Zuleta




