Cuando no se idean y construyen las obras demandadas por las comunidades, la importancia de la existencia de los gobiernos, aún con programas definidos, se pierde en la imaginación de los pueblos.
No es difícil buscar soluciones para ejecutar obras de necesidad inmediata cuando queremos a nuestra tierra, nuestro entorno, nuestras costumbres, nuestra gente y somos amantes asiduos del progreso y por consiguiente del bienestar social. Seríamos cada vez menos pobres si tan solo nos asistiera el sentido de pertenencia y habremos derrotado el egoísmo que nos hace irreverentes, indiferentes y nos quita la oportunidad de reconocer los esfuerzos del prójimo.
Cada día estamos sometidos a una cantidad de problemas que nos llegan casualmente por el desinterés en enfrentar los existentes.




