Por Rodolfo Quintero Romero
El cabildo abierto que ha convocado el Concejo de Valledupar para discutir la crisis del agua potable es una magnífica oportunidad para que ciudadanos, empresarios, sector público y concejales encontremos una solución definitiva a la crisis histórica de Emdupar.
El diagnóstico es conocido: la empresa no puede enfrentar los desafíos técnicos que el incremento de la población exige porque ha sido secuestrada por políticos corruptos y burócratas inmarcesibles que la han llevado a una crisis financiera y a altos niveles de ineficiencia e ineficacia.




