A pocas horas de terminarse el año, son tan diversas como muy particulares las sensaciones experimentadas por cada ser humano a través de sus vivencias en este lapso de tiempo, que llegado el momento no se podrá decir con meridiana certeza si fue un buen año o por el contrario solo trajo desgracias y dificultades a la familia vallenata.
En temas económicos a algunos les ha ido bien, los demás, por cuenta de la carestía, terminamos a gatas para conseguir los productos básicos de nuestra canasta familiar.
Los especialistas en políticas macroeconómicas ilustrarán floridamente sus teorías, pero ante la realidad no hay que ser eruditos en estos temas, para saber que todo se debe al desabastecimiento resultante de la equivocada implementación oficial de las políticas de seguridad alimentaria y de mercados, al poco apoyo a la producción nacional y la exclusiva dependencia económica de la explotación de nuestros recursos naturales.




