Por Luis Augusto González Pimienta
Primero lo denunció el columnista José Manuel Aponte con pelos y señales. Ahora el turno fue para el personero municipal Alfonso Campo Martínez, quien como testigo del caso se opuso a la inmovilización de algunos vehículos estacionados en zona permitida.
Relató este diario cómo iban a ser subidos a la grúa algunos vehículos situados en la calle 16 A entre carreras 6 y 7, lugar en donde no existe ninguna señal prohibitiva de parqueo. La oportuna intervención del personero lo impidió. Cumplió así con su función de defensor de los intereses de la sociedad. Le resta ejercer la función disciplinaria contra los implicados.




