La reseña histórica del año 2022 gastará mucha tinta para describir el desbarajuste generado por la invasión de Rusia a Ucrania. La destrucción de varias ciudades ucranianas tiene reflejo en las sanciones y aislamiento internacional que recibió Rusia. Esas medidas diplomáticas de aparente blanco fijo han tenido consecuencias negativas en los países de la unión europea, que se preparan para uno de los inviernos más difíciles desde la Segunda Guerra Mundial y la crisis del petróleo de 1973.
La incesante guerra afectó el suministro de gas y la crisis energética global provocada por el incremento del precio. Los países en desarrollo también han sentido el coletazo debido al acceso limitado de cereales y por la realidad de la inflación.
Los esfuerzos de la diplomacia para poner fin a la guerra han sido infructuosos, las medidas para el año 2023 tendrán en sus primeros meses convivencia con la incertidumbre de la guerra.




