Cierto día Amelia miraba por la ventana caer la lluvia, cuando de repente escuchó a alguien hablar, miró a su alrededor pero no vio a nadie, aun así seguía escuchando la voz, de inmediato localizó de dónde provenía, venia de una gota de agua que bajaba por el cristal de su ventana, no era cualquier gota, esa gota hablaba.
Amelia pensó ¿cómo una gota puede hablar?, ¿estoy soñando?; pero sus preguntas se vieron interrumpidas por la voz de la gota quien se hacía sola y decía:-Otra vez, otra vez me toca bajar para volver a subir hacia el cielo, a veces desearía no ser una gota de agua…










