GUSTAVO ANDRES PIMIENTA EPINAYU
Soplaban ráfagas de viento, las hojas caídas de los árboles corrían agitándose como intentando adherirse nuevamente a ellos. Aquel día, Carlos y Jennifer se despertaron más temprano de lo normal, cada uno tenía propósitos distintos para el día, Jennifer había estado planeando una sorpresa para Carlos y él por su parte pensaba en la cotidianidad y monotonía del trabajo.
La noche anterior, Jennifer salió con un amigo a preparar la sorpresa para Carlos, dirigiéndose al cuarto de hotel donde pasaría la noche con su marido, por lo que llegó muy tarde a casa. Carlos salió a trabajar, pero Jennifer continuó con los preparativos.










