Desperté en una habitación en la que nunca había estado, pero me resultaba bastante familiar, así que en un tono fuerte dije – ¿hay alguien ahí? Me sentía seguro, era como una extraña sensación de Beja vu, en un instante me levanté de la cama y me dirigí hacia la puerta, mis pisadas se hacían sentir en toda la habitación, abrí cuidadosamente, al salir me encontré con un extenso pasillo lleno de puertas, era realmente escalofriante y parecía no tener fin.
Decidí caminar hasta llegar a una de las puertas, encontré que tenía una placa con la fecha de mi quinto cumpleaños, me encargué de abrirla con sumo cuidado, de repente, todo el pasillo se llenó de luz y logré escuchar un ruido que venía de allí así que solo la cerré, pero aun así, no dejaba de sentir curiosidad por lo que decidí abrirla tan solo por un costado; me pareció haber visto a mi madre, eso me impulsó a entrar.










