En un encuentro entre amigas María y Samara, su confidencial desde el primer grado, María le contó sobre una decisión tomada, Samara le responde: “es tu decisión nadie lo debe cambiar”.
El color rojo apareció en su mente. Al llegar al salón de clase, ve a Decolan, un estudiante nuevo, su nombre decía mucho de su personalidad y siempre vestía de colores muy llamativos en especial los colores primarios. María sorprendida de la apariencia del muchacho, le pregunta su nombra.










